Hacer ciudad también implica la capacidad de conectarse con absolutos desconocidos

Cuando nos movilizamos vemos u observamos, la diferencia está al abstraernos del entorno, es decir, al ver solo estamos creando una desconexión entre el espacio, aquello que lo conforma, y en cómo nos comportamos dentro de él. Mientras que al observar, prestamos atención a los detalles y estamos mucho más presentes de lo que verdaderamente acontece.

La ciudad, punto focal donde transitan cientos de personas, se convierte en un sistema activo donde surgen interacciones cada segundo, pero de las cuales desconocemos el por qué suceden. La respuesta es muy sencilla, estamos tan ensimismados que no logramos ver más allá de lo habitual llegando a un punto donde el comportamiento humano se vuelve totalmente ajeno. Sumado a esto, la línea de desarrollo que hemos venido adoptando ha ocasionado pérdida de espacios que facilitan la conexión (directa e indirecta, verbal o no verbal) y por ende la empatía entre todos nosotros.

No olvidemos que la esencia de las grandes y pequeñas metrópolis son las mismas personas, las ciudades no son solo edificios ni carreteras, sino encuentros de diversas personalidades. Es por ello, que la convivencia se vuelve clave para mantener y volver a darle vida a cada uno de los rincones que frecuentamos. Asimismo, Italo Calvino (1992), nos recuerda que son un conjunto de muchas cosas, donde no son solo lugares de trueque de mercancías sino también de palabras, deseos y recuerdos. Estos intercambios favorecen la apropiación del espacio, además de zonas comunes y seguras donde se unen intereses y se activan vínculos sociales. Esta es la razón por la cual es importante conocer el movimiento en la ciudad, cómo funciona, quién y qué la constituye y por qué está ahí.

Finalmente, observar para transformar debe ser parte del encanto de lo cotidiano. Cambiar la dinámica y realmente aprovechar nuestro paso para conectar con lo desconocido, desarrolla la capacidad de enriquecer de manera conjunta nuestras ciudades.

La máquina de libertad

Montar la bicicleta suponía todo un desafío, esta llegó a romper las normas de conducta que les fueron impuestas como «apropiadas» y su uso, marcó el inicio de una nueva etapa en donde las mujeres afirmaron el control sobre sus cuerpos y les permitió controlar sus propias necesidades de transporte, ofreciéndoles una autonomía que de otra manera habría estado fuera de su alcance.

Este tipo de conductas se consideraban poco decorosas, peligroso para la unidad familiar, argumentaban daños físicos y, no muchos se dieron a la espera para mostrar material médico que suponía que el uso de la bicicleta podía causar esterilidad o aborto e incluso críticas morales como incitar la excitación sexual.

(28 Nov, 2014) ‘Cara de bicicleta’ la enfermedad ficticia que tuvieron que afrontar las mujeres ciclistas del siglo XlX. 

La bicicleta se convirtió en una forma de desafiar a la sociedad machista de la época. En el siglo XlX existían «argumentos médicos» para que la mujer no fuera en bicicleta, sin importar lo que esta le proporcionaba a la misma, libertad, empoderamiento, seguridad en sí misma, sin dejar de lado la parte emocional que anima a tener un más sano y pleno estado de ánimo.

Esto desató la llamada «revolución femenina sobre dos ruedas» que tuvo protagonismo en la época victoriana, podemos deducir que de la mano de la lucha femenina también venía incluso un cambio de moda, los trajes victorianos no eran los más cómodos para montar la bicicleta y experimentar la libertad que solo esta hace sentir, lo que hizo que esta vestimenta fuera desapareciendo poco a poco.

La mujer empezó a utilizar e incluso crear prendas que eran características de hombres como, pantalones largos, pantalones bombachos hasta la rodilla, calzones, que las hacían sentir más cómodas al moverse, cambios que más que estéticos o por moda, auguró una victoria en la lucha por la igualdad y equidad de las mujeres.

Castillo, A. (Agosto, 2014) La mujer en bicicleta: una historia de libertad.

De hecho, en países como: Afganistán, Arabia Saudí e Irán, continúan luchando por un derecho tan básico como el poder montar una bicicleta; en estos países que una mujer se suba a una «bici», es considerado peligroso para su honor.

 Marina, N. (18 Abr) en Arabia Saudí las mujeres ¡ya podrán viajar en bici o moto!
Nota: Arabia Saudí permite a las mujeres ir en bicicleta si van acompañadas por un varón de su familia y vestidas de forma respetable (es decir, según esta cultura, completamente cubiertas)

 

En nuestro país, gracias a la conciencia adquirida por la sociedad, la bicicleta ya no es utilizada solo de forma recreativa o deportiva, ésta cada vez tiene más relevancia para las mujeres como medio de transporte sostenible, urbano y eficaz, cada vez son más las mujeres que se sienten seguras, empoderadas, fuertes y libres al subirse a una «bici», sin embargo, la lucha trasciende de cierta forma, hoy día tenemos algunos protagonistas negativos en las calles.

El irrespeto hacia la mujer como los llamados «piropos» que más que hacer sentir «bien» son una muestra de la falta de educación social en la ciudadanía mayormente masculina, forman parte también de una incomodidad con la que las mujeres no solo han aprendido a manejar sino también a defenderse, esto es sin duda una lucha constante en el día a día de las mujeres que deciden salir a las calles montadas en bicicleta.

Cada vez son más las mujeres que deciden darle un nuevo rumbo a sus vidas mientras le ayudan al planeta.

 

Es una «pequeña» batalla que continúa contra la ideología errónea, actitudes y comportamientos machistas y patriarcales que aún existen, por otro lado, en esta lucha las mujeres cada vez toman más ventaja, lo que impulsa cada vez una mejor y mayor autonomía e independencia no sólo económica sino personal. Además de estos factores positivos, también hay que tomar en cuenta los beneficios físicos que implica montar bicicleta sea de forma urbana, deportiva o recreativa, ¿qué tal suena quemar más de quinientas calorías en más o menos una hora?, eso sin mencionar que ayuda a mejorar el ritmo cardiaco, aumenta la capacidad pulmonar, mejora nuestra resistencia y por supuesto, ayuda a quemar grasa localizada, definir, tonificar y estilizar la figura, de igual manera es grato recordar que el ciclismo es un deporte de bajo impacto es decir, no ejerce una presión dañina en las articulaciones a diferencia de otras actividades.

Y por último, no podemos olvidar mencionar que existen estudios que indican que, las personas que montan bicicleta tienen más energía y la práctica de esta actividad alarga la vida. Todo es positivo, contribuir con el planeta siendo parte del cambio, utilizando la movilidad sostenible mientras somos más libres, empoderadas, sanas y felices.

Empodérate y sal a calle sin prejuicios ni miedos mientras montas la bicicleta.

 

Bibliografía.

Gil, Antonio, (9 Juni, 2017). Como la bicicleta revolucionó la igualdad de género. LEGEND
https://legendebikes.com/blog/increible-la-bicicleta-como-liberacion-de-la-mujer/

Bravo, Pedro (10 Nov, 2016). Enseñar a montar bici es trabajar por igualdad de género y la integración. Desde mi bici
http://m.eldiario.es/desde-mi-bici/Ensenar-montar-trabajar-igualdad-integracion_6_578902141.html

Pedaleando hacia la igualdad de género desde el siglo XlX. Asociación de comercio, hostelería y servicios de Irún
http://www.mugan-irun.com/perspectiva-de-genero-y-bicicleta/

Equipo Zermatt (01/ 02/ 2015). 10 beneficios del ciclismo para la salud. https://zermattbike.es/10-beneficios-del-ciclismo-para-la-salud/